Tras el cambio constitucional que permitió su elección como presidente mediante el voto directo de los ciudadanos, Erdoğan intentó, con insistencia, modificar de raíz la normativa estructural, para adoptar un sistema presidencialista y convertir su cargo en uno con plenos poderes.
El Presidente de la República es, acorde a la Constitución vigente, una figura imparcial y apartidaria. Acostumbrado a empujar los límites de las normas, Erdoğan hizo campaña en las elecciones parlamentarias de junio y noviembre de 2015. No pedía el voto a ningún partido en particular. Pedía "400 legisladores" para modificar la Carta Magna. El detalle, ningún partido, a excepción del AKP, pregonaba ese cambio.
Ni en junio de 2015, cuando por primera vez el AKP perdió la mayoría absoluta, ni en noviembre, cuando la recuperó con cerca del 50% alcanzó los votos suficientes.
Sería necesario el impulso a su popularidad que provocó el fallido intento de golpe de estado del 15 de julio pasado para modificar el horizonte de posibilidades.
A partir de entonces, el giro nacionalista del presidente, quien tras las elecciones de junio de 2015 había decidido romper el proceso de paz con el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) dio frutos en la política partidaria. El líder del (ultra)nacionalista MHP decidió abandonar la oposición y acompañar al presidente, lo que permitió obtener los tres quintos del parlamento necesarios para someter una reforma constitucional a referéndum.
Erdoğan dio, finalmente, el gran golpe.
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